martes, 7 de octubre de 2008

Compresor: ataque, relación y liberación

Entendiendo los controles del compresor
Por Fabio D. García


Un compresor es un dispositivo que se encarga de controlar, de manera automática, el volumen de una señal durante el transcurso del tiempo.
Ahora bien, gracias a la velocidad de procesamiento con la que opera, un compresor puede actuar con precisión de milésimas de segundo sobre una señal. Una persona podría bajar un fader de una consola ante un posible pico de volumen, pero el tiempo de reacción para aplicar esa reducción sería mucho más extenso si lo comparamos con el tiempo de reacción de un compresor.
La persona puede bajar el volumen, pero bajará completamente la señal. Un compresor bien asignado puede ingresar a las entrañas de una señal y comprimir solamente su etapa de ataque, es decir, los primeros milisegundos de su forma de onda, dejando inalterable el resto; o, por el contrario, saltar la etapa de ataque, para comprimir sólo el cuerpo del sonido.
El objetivo al utilizar un compresor es obtener un rango dinámico medianamente estable, o manejable.
En toda señal grabada, o reproducida en vivo, existen diferentes puntos de volumen, ubicados en diferentes alturas. Al considerar los puntos extremos de volumen, es decir, el lugar con el volumen máximo y el lugar con volumen mínimo, encontramos un sector llamado Rango dinámico.
Un rango dinámico amplio nos dice que estamos ante una grabación que posee mucha diferencia entre el sonido más intenso y aquel más débil. Por el contrario, un rango dinámico estrecho, nos dice que existe poca diferencia entre ambos puntos.
Un ejemplo práctico de utilización de diferentes rangos dinámicos puede hallarse al escuchar un CD de música, al compararlo con el volumen del audio de una película grabada en DVD. En este último caso encontramos un rango dinámico mucho más amplio, necesario para poder “almacenar” o grabar todos los componentes de una película: diálogos susurrados; sonidos delicados de ambientes; explosiones, gritos, etc.
Si los ingenieros que realizan las mezclas de sonido de las películas decidieran reducir el rango dinámico, encontraríamos que los susurros se escucharían con un volumen muy cercano a las explosiones, tal como sucede al escuchar un CD de música, especialmente, dentro de los estilos duros modernos.
La reducción del rango dinámico hace que un sonido se vuelva más controlable, previsible, y permite elevar considerablemente su volumen promedio. Pero, de no estar correctamente aplicada, afectará su expresividad, cercenando sus características naturales.
Debido a esta reducción exagerada del rango dinámico utilizada en los CDs de música actuales, su volumen es notablemente superior a la pista de audio de una película. Para comprobarlo, basta colocar una película en un reproductor de DVD, y ajustar el volumen hasta encontrar una asignación cómoda para los oídos. Si después de unos minutos, retiramos el DVD y colocamos un CD de música, se notará la clara diferencia de volumen.
Entonces, ¿utilizar compresores es contraproducente? De ninguna manera. Utilizado correctamente ayudará a que un sonido se encuentre más presente dentro de una mezcla; contribuirá a mejorar su imagen dándole más cuerpo y calidez; mejorará la integración de un sonido junto a los otros presentes en la canción. Por otro lado, el abuso en la aplicación del compresor, quitará vida al sonido, aplastando la dinámica natural que todo sonido posee.

Límites necesarios
Tanto sea durante una presentación en vivo, como en una sesión de grabación, existen límites que se deben respetar para obtener la mejor calidad de audio. Si no se respetan esos límites nos encontraremos con señales saturadas, y los consiguientes daños en los equipos utilizados.
Un ejemplo clásico de la necesidad de aplicación de un compresor es durante el ajuste inicial para grabar un bajo. Si suponemos que nos disponemos a grabar una pista en donde el bajista utilizará pasajes “slap” y pasajes ejecutados con técnica tradicional de dedos, nos enfrentamos ante dos situaciones marcadamente diferentes.
Si ajustamos la ganancia inicial para manejar sin problemas la técnica “slap” – donde se generan notas con volumen muy alto – la misma asignación de ganancia resultará insuficiente cuando el bajo se ejecute con la otra técnica donde se crean notas mucho más suaves. Para grabar el bajo durante los pasajes que utilizan la segunda técnica necesitamos elevar la ganancia.
Esta diferencia entre las notas de mayor volumen – las logradas con la técnica “slap” – y las de menor intensidad – las logradas con la técnica tradicional – evidencian el amplio rango dinámico que posee un bajo eléctrico.
A fin de mantener las bases de las canciones lo suficientemente consistentes para soportar el resto de la instrumentación, se hace imprescindible la utilización de un compresor. De otra manera, la línea del bajo se escucharía correctamente durante los pasajes de mayor volumen – “slap” – pero quedaría oculta al interpretar otra técnica donde las notas ejecutadas no poseen la intensidad anterior.
El objetivo de aplicar el compresor es reducir ese rango dinámico para nivelar la línea de bajo, en este caso, para escuchar una línea donde las notas “slap” no se destaquen de manera desproporcionada del resto de la base.
Algo similar sucede con las pistas vocales. Las líneas de voces de una canción poseen un rango dinámico bastante extenso. Al ajustar la ganancia de un micrófono se lo debe hacer considerando el punto donde el/la intérprete desarrollen el mayor caudal de voz. De esa forma, conoceremos el límite superior. El límite superior debería ubicarse lo suficientemente arriba del nivel de ruido generado por cada equipo de audio.
Si se encuentra una asignación aparentemente cómoda, pero que se escapa – produce saturación – durante los pasajes más intensos, pocas son las alternativas:


a) Que el/la intérprete se aleje del micrófono durante esos pasajes. Algo que parece sencillo pero que muchos/as intérpretes no saben dominar.


b) Optar por asignar una ganancia demasiado baja – con el riesgo de arrimarnos demasiado al nivel de ruido.


c) Utilizar un compresor con una compresión leve. En la mayoría de los casos, si la ganancia está asignada de manera correcta, un par de decibeles de reducción serán suficientes para controlar la dinámica de la voz. De lo contrario, corremos el riesgo de comprimir demasiado, de manera inicial, pudiendo encontrar, luego durante la etapa de mezcla, que carecemos de la dinámica necesaria para mezclar la pista. Es preferible quitar lo que sobra durante la mezcla, que conformarse con una dinámica chata, fruto de la excesiva compresión durante la grabación.

Reduciendo el rango dinámico de la voz, estaremos en condiciones de grabar sin temor a provocar distorsión durante las tomas.

Descripción de los comandos principales de un compresor
Threshold

Threshold señala el nivel de volumen en donde el compresor comienza a operar. Se lo conoce también por el término umbral.
El punto de umbral se establece en decibeles, y siempre será menor de cero, considerando que el volumen máximo de una grabación digital es 0dB. En grabaciones analógicas se cuenta con un espacio de volumen, por encima del valor 0dB, llamado Headroom, pero por razones prácticas no entraremos en ese tema. En consecuencia, decimos que el punto más elevado en volumen de una señal corresponde a 0dB.
Por eso, si queremos comprimir el rango dinámico de una señal, debemos hacerlo a partir de un volumen inferior a 0dB. La pregunta es ¿cuánto más abajo?, y la respuesta: depende del tipo de señal y del propósito buscado.
Una buena manera de asignar el punto de umbral es ajustarlo hasta comprobar en el medidor de reducción de ganancia se mueve en los momentos que necesitamos aplicar la reducción. No debemos olvidar que SIEMPRE ES NECESARIO ESCUCHAR CON CUIDADO PARA COMPROBAR LOS RESULTADOS.
Para que el compresor muestre una reducción de ganancia, a fin de comprobar la asignación del punto de umbral, hay que colocar una relación de compresión – Ratio – de al menos 5:1, y un tiempo de ataque y recuperación lo suficientemente cortos para que el compresor trabaje sin demoras.
Si se ve que el indicador se mueve continuamente, significa que el compresor está trabajando todo el tiempo; por eso será necesario levantar el punto de umbral (más cerca de 0dB) hasta notar que la reducción de ganancia sólo se aplica en los puntos que necesitamos.

Ratio
El término Ratio indica la relación entre el volumen de entrada y el volumen de salida del compresor. También se lo conoce como relación de compresión.
Se indica con expresiones de tipo 4:1 (cuatro a uno), y muestra, por ejemplo, que por cada 4dB que ingresen al compresor, sólo saldrá 1dB. Por otra parte, una relación de 1:1 significa neutralidad; no aplicación de compresión, aunque el punto de umbral o Threshold se encuentre debajo del valor 0dB.
Cuando la relación de compresión es demasiado alta – más allá de 10:1 – estamos aplicando limitación, ya que se está aplastando considerablemente la señal. En algunos procesadores, la limitación se indica con expresiones como ∞:1 (infinito a uno). Con esto, se representa que ante cualquier nivel de señal de entrada el volumen de salida será el mismo.
Es difícil señalar relaciones a utilizar, ya que el resultado depende de la relación establecida entre el punto de umbral, y los tiempos del compresor. Por ejemplo, una relación de 2:1, con un umbral asignado en -40dB puede resultar en sobrecompresión, si la comparamos con una compresión cuya relación o Ratio se establece en 4:1, y su umbral en -5dB. En este último caso sólo estaríamos comprimiendo aquellos picos que se destacan, en cambio en la situación anterior, el compresor trabaja continuamente aplastando toda la señal.

Attack
El término Attack puede llevar a confusión. Algunos nuevos usuarios piensan que el parámetro Attack actúa directamente sobre el ataque del sonido a comprimir. Si bien es cierto que al modificar este parámetro estamos cambiando el inicio del sonido, lo cierto es que su función es establecer un tiempo de demora para que el compresor no comience a trabajar inmediatamente, sino después de una determinada cantidad de milésimas de segundo, luego que la señal haya trepado por encima del punto de umbral.
En otras palabras, el parámetro Attack, o tiempo de ataque, representa la cantidad de tiempo que el compresor se tomará para empezar a comprimir las señales que pasaron el valor Threshold.
Un tiempo de ataque excesivamente corto provocará el achatamiento de la parte inicial del sonido, tan característica para nuestros oídos, dejando huellas evidentes del trabajo del compresor – algo que debería evitarse.
Si comparamos las señales de un redoblante y una voz, la primera aceptará tiempos de ataque muchos más cortos o rápidos que la segunda. Un sonido percusivo posee una etapa de ataque muy veloz, seguida de una, también veloz, etapa de decaimiento. En contraste, una voz posee un ataque mucho más relajado o lento.
Por esto resulta imposible utilizar las mismas asignaciones en diferentes señales ya que cada una cuenta con sus propias características de envolvente de volumen. Un ataque de 10 ms puede ser suficiente para comprimir un redoblante, pero, con total seguridad, aplastará la dinámica de una voz.
La clave está en encontrar el menor tiempo posible de ataque, sin que eso provoque que el compresor aplaste la “dinámica natural” de la señal. Por supuesto, lo anterior se aplica en situaciones donde se busca una compresión efectiva e “invisible”. Si se buscan efectos especiales, existe absoluta libertad para aplicar cualquier asignación.
Una asignación correcta del tiempo de ataque comprimirá el cuerpo del sonido – aquella parte que sigue a la etapa de ataque de la señal – pasando por alto la etapa inicial del sonido y destacando, en consecuencia, el ataque de la señal, ya que no fue comprimido. La demora del compresor en comenzar a trabajar – la valor del parámetro Attack – permite que la primera parte del sonido pase sin modificaciones; los cambios sólo se aplican a la parte siguiente.
Hay que considerar que estamos hablando de milésimas de segundo. La duración de una negra en una canción que posee un tempo de 120 bpm, es de 0.5 segundos, o 500ms. En consecuencia, la duración de una corchea será de 250ms; y la duración de una semicorchea, de 125ms.
Si ajustamos el tiempo de ataque de un compresor utilizado en una de las pistas de esa canción, en 125ms, estaremos demorando su operación el equivalente a la duración de una semicorchea.
Si nos proponemos comprimir un bajo con base típica de Rock utilizando corcheas (el tipo de base que interpreta Sting en “Every breath you take”) en una canción con tempo en 120 bpm, y ajustamos el tempo de ataque en 250ms, el compresor trabajará de modo inadecuado provocando pulsaciones, impidiendo lograr una base consistente, ya que si una de las corcheas supera el nivel de umbral, el compresor demorará su actuación el equivalente a la duración de una corchea (250ms), y comenzará a trabajar en el momento que suena la siguiente corchea. Aunque la nueva corchea (la siguiente a la que disparó el compresor) no supere el punto de umbral, igualmente será comprimida debido a la orden que realizó la corchea anterior. Ahora bien, como esta nota no alcanzó a superar el umbral, la duración de la compresión está indicada por el tiempo de Release.
250ms es un tiempo de ataque exagerado pero sirve a los fines de establecer un ejemplo. Una “regla” que podríamos sacar es que el tiempo de ataque debe ser bastante inferior a la duración de las notas que integran la pista a comprimir.

Release
El tiempo de Release o recuperación indica la cantidad de tiempo que el compresor continuará trabajando luego que la señal comprimida se ubica por debajo del punto de umbral o Threshold.
Durante el tiempo de Release, el compresor sigue trabajando, es decir sigue comprimiendo aún a aquellas señales que no superan el umbral (como sucede en el ejemplo de la base de bajo en corcheas). Por esa razón, si se utilizan asignaciones incorrectas en este parámetro, se producen cambios repentinos de volumen, efecto conocido como Pumping. Esto puede provocar la saturación de la señal que se está procesando.
Un tiempo de Release demasiado corto, provocará que la señal experimente saltos continuos de volumen, debido a que el compresor finaliza su trabajo inmediatamente después que la señal cruzó el punto de umbral hacia abajo. Por otra parte, una asignación demasiado larga, llevará al compresor a trabajar más tiempo, obligándolo a pasar por alto otros puntos de la señal cuyo volumen se ubica por encima del punto de umbral. En otras palabras, el extenso tiempo de Release no le da tiempo al compresor para prepararse para capturar el próximo lugar de la señal que sobrepase el umbral.
Las asignaciones anteriores sólo son incorrectas si se las utiliza en la situación incorrecta. La cuestión es encontrar la relación adecuada entre el tiempo de Release y el tipo de señal, de manera que se le permita al compresor, dejar de comprimir en el momento promedio más adecuado, y estar listo para recibir el próximo punto que pase por encima del punto de umbral o Threshold.
Como regla general se puede decir a para sonidos con mucho movimiento se pueden utilizar tiempos de Release más cortos. De esta manera se cumple con lo mencionado sobre el final del párrafo anterior.
En cambio, los sonidos con menos movimientos, como por ejemplo, una línea de bajo de una balada, pueden utilizar tiempos de Release más largos, que permitirán obtener una compresión suave, y en consecuencia una base más consistente y pareja.

Make-up Gain
Este parámetro adquiere muchos nombres. Su objetivo es restaurar el volumen comprimido. La explicación es simple: si antes de utilizar un compresor teníamos un pico en la señal que llegaba a 0dB, luego, con la aplicación del compresor bajamos ese pico a -3dB, entonces, luego de aplicar el compresor encontramos un espacio de volumen de 3dB. Utilizando el control Make-up Gain es posible elevar el volumen de toda la señal en 3dB. Por eso, luego de comprimir podemos tener una señal con mayor volumen que antes de aplicar la compresión.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el artículo. He añadido tu blog a favoritos, creo que voy a visitarlo a menudo.

Un saludo,

Juan Ramos

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Hola Juan!
Muchas gracias por tu comentario y por agregar mi Blog a tus favoritos.
Los contenidos seguirán creciendo.
Un saludo.

a_omega2213 dijo...

HI muy buena pagina o blog mejor dicho!!!
sigue!!!

Anónimo dijo...

Hola...
Te lo digo con sinceridad: Ayer descubrí tu blog y hoy he madrugado a leer tus interesantes artículos. De hecho, ya estás en mi barra de marcadores de favoritos.
Soy músico de profesión y también tengo un estudio de grabación.
Continúa con esto y...¡Gracias!